Pensamientos,  Puerperio

Un año en nuestras vidas

Un año ya. Que rápido y qué lento al mismo tiempo. Cuantas emociones y experiencias vividas…Risas, llantos, dudas, sorpresas, felicidad, amor!! Todo en un año.

Un año ya que morí y nací. Un año ya que moriste y naciste.

Me has cambiado la vida profundamente a tantos niveles…

Me has roto esquemas, me estás enseñando a desaprender.

Han surgido miedos desconocidos, pero también una fuerza que no sabía que tenía.

Mi cuerpo ha cambiado…yo también. Nunca volveré a ser la de antes. La de antes ya no está, ha dejado paso a otra que confía más, que acepta, que fluye…o al menos lo intenta.

Mis caderas son más anchas, prueba de la apertura a tu paso.

Mi vientre está más redondo, prueba del nido acogedor que tuviste.

Mis pechos siguen siendo alimento para ti, y esos momentos íntimos nuestros, siguen alimentando mi corazón.

Mi cuerpo ha cambiado, sí, pero mi alma todavía más.

Estoy lenta, dispersa, mi memoria emigró a algún país lejano y no sé si volverá algún día, nunca recuperaré las horas de sueño perdidas…pero soy feliz!! Es una felicidad que me completa.

Crezco a tu lado cada día. Gran maestra, almita vieja habitando un cuerpo pequeño. Tanta sabiduría encerrada en ti y recordándome la mía propia, la de todas las mujeres. Procesos poderosos de cambio y poder ancestral.

Gracias por este año, gracias por elegirme para caminar juntas.

Gracias también a ti, Josep, compañero de vida, por hacer posible este sueño. Hoy hace un añito que comenzamos una nueva vida siendo tres.

T’estimo Lua, la meva petita salvatge.

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